viernes, 4 de noviembre de 2016

Consecuencia del embarazo adolescente

  • CONSECUENCIA DEL EMBARAZO ADOLESCENTE

  • Mayor riesgo de mortalidad materna y riesgo del  bebé
  En América Latina, el riesgo de muerte materna es cuatro veces más elevado en las adolescentes menores de 16 años que en las mujeres veinteañeras.
Muchos problemas de salud están especialmente asociados a consecuencias negativas del embarazo adolescente, como por ejemplo, la anemia, la malaria, el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, las hemorragias puerperales y diversos trastornos mentales, como la depresión.
En no menos del 65% de las mujeres con fístula obstétrica, la lesión se produce en la adolescencia, con graves consecuencias para la vida de las afectadas, tanto a nivel físico como social.
En relación a la mortalidad del bebé y su muerte, se habla que las tasas de mortinatalidad y de defunción en la primera semana de vida son un 50% más elevadas cuando las madres son menores de 20 años que cuando tienen entre 20 y 29 años.
Las defunciones en el primer mes de vida son entre un 50% y un 100% más frecuentes en madres adolescentes que en madres de más edad; cuanto más joven es la madre, mayor es el riesgo.
Las tasas de nacimientos prematuros, bajo peso al nacer y asfixia son más altas entre los hijos de adolescentes; todos estos factores aumentan el riesgo de defunción o de futuros problemas de salud del niño.
Las adolescentes embarazadas son más propensas a fumar y consumir alcohol que las mujeres mayores, hábitos estos que pueden acarrear muchos problemas para el niño, también después del parto.

  • Impacto negativo en la comunidad
Muchas adolescentes abandonan la escuela al quedarse embarazadas, lo cual tiene consecuencias a largo plazo tanto para ellas mismas como individuos, como para sus familias y comunidades.
Según han demostrado diversos estudios, retrasar los embarazos adolescentes podría contribuir considerablemente a reducir las tasas de crecimiento demográfico, lo que a su vez podría generar importantes beneficios económicos y sociales, además de mejorar la salud adolescente.
  • Aspectos psicosociales
El mayor riesgo observado en el embarazo precoz depende más de las variables socioculturales que de las fisiológicas, si bien se condicionan entre sí.
    Frecuentemente es un embarazo no deseado o no planificado, con una relación débil de pareja y en muchos casos fortuita u ocasional, lo cual determina una actitud de rechazo y ocultamiento de su condición por temor a la reacción del grupo familiar, amigos y maestros; comportamiento que generalmente conduce a la detección y el control prenatal tardío o insuficiente, con sus consecuencias negativas antes y después del nacimiento.  
    Este embarazo se produce cuando la maduración biosocial,  física y psicológica no se ha logrado aún, de manera que en muchos casos por incomprensiones, problemas socioeconómicos, carencias nutricionales y un medio familiar poco receptivo y cooperativo, incapaz de aceptarlo y protegerlo, termina en parto distócico.

    La futura madre adolescente se enfrenta a las inquietudes propias de la gravidez; se preocupa por la transformación de su cuerpo en una etapa en que asume su nueva imagen corporal; teme a las molestias del parto, se angustia por la actitud del padre, en muchos casos también adolescente.  A ello se suma tener que abandonar a su grupo de iguales, interrumpir los estudios y quizás no poder continuarlos; dejar de divertirse, atender a su bebé y amamantarlo cada vez que llore, entre otros  aspectos, que pueden provocar estrés, fatigas, desinterés y trastornos de la personalidad.   

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